domingo, 6 de marzo de 2011

PEREGRINATIO (¿adonde vamos?)

Contrariamente a lo que la mayoría pueda pensar, Peregrinación, del latín Peregrinatio, significa venir o estar en el extranjero utilizándose en la antigüedad el término peregrino para referirse a los exiliados. En la actualidad, por peregrino nos referimos al que se desplaza a un lugar lejano por algún motivo especial, normalmente religioso.

Las peregrinaciones más conocidas actualmente son a La Meca (Islam), Rio Ganges (hinduismo), Jerusalén, Roma y Santiago (Cristianismo).

Precisamente, ésta última fue realizada en sus últimos 300 kilómetros del camino francés por mí el pasado verano (prometo realizar una serie de post sobre mi odisea). Y es lo que me ha dado pie a hablar sobre el tema obligatorio de ésta semana en el reto blogger: ¿adonde vamos?.

Como hemos señalado anteriormente, el hombre desde que es hombre se ha marcado destinos a los que llegar, metas en las que confiar su destino superando mil y una adversidades. Y, bien es cierto, que el Camino de Santiago, se convierte en una reproducción de lo que es la vida humana, es por ello que me sirve perfectamente para ilustrar mi post de ésta semana.


El inicio del camino es parecido a los primeros años del ser humano. Es relativamente fácil, ya que es en su mayoría plano. A su vez, durante las primeras etapas, el peregrino se siente como un niño-adolescente ilusionado con lo que inicia y con lo que le queda, ignorante de las dificultades y pasando éstas confiado en sus eufóricas fuerzas. Un niño nunca se cansa, se mantiene activo durante toda la jornada y conforme va creciendo, empieza a hacerse preguntas, cuyas respuestas, generalmente no cambian su floreciente vitalidad. Empieza a forjarse la historia, al igual que el peregrino va avanzando en su camino.

Cuando el peregrino llega a Castilla nos encontramos con el inicio de la etapa adulta, las primeras dificultades las encuentra el peregrino con el duro clima en las eternas llanuras. Como en la vida del que deja de ser un joven y empieza su vida adulta, uno se da cuenta de que las ilusiones no son las mismas que al inicio, aunque las ganas de avanzar sean las mismas. La vida empieza a ponerte a prueba, llega la Universidad, l@s primer@s novi@s, las primeras decisiones importantes. Encrucijadas que marcaran el destino, nuestro destino futuro.

Y el camino empieza a torturar, los pies duelen, los kilómetros pesan, es el momento en el que sabes que sobra peso en tu equipaje y que tienes que deshacerte de lo innecesario. Castilla se acaba pero antes tenemos que subir la Cruz de Hierro y sufrimos.
El adolescente dejó de ser adolescente para convertirse en un adulto maduro. Y aunque tiene mas experiencia se encuentra con momentos en los que la vida parece darle la espalda, pero hay que seguir adelante. Por muchas chinas en el camino, por muchos momentos de decaimiento, el ser humano por naturaleza tiende a continuar.


Con muchos kilómetros sobre los pies, el camino entra en Galicia, por el interminable ascenso a O Cebreiro. El peregrino sabe que pasado éste puerto, el recorrido no es fácil pero también sabe que no será mas duro que esa subida. Las fuerzas flaquean, pero a cada paso le sigue otro, son muchos kilómetros como para rendirse ahora, o no.
Como en la vida, las dificultades les pueden a muchos, las dudas hacen que el ser humano muchas veces decida no seguir, no continuar, son los menos lo se, pero para algunos, la rendición es su triste destino. Para otros, desafortunadamente es la salud la que le impide llegar a la meta. Esas son las peores bajas porque mentalmente siguen siendo fuertes pero su cuerpo les da la espalda y no pueden continuar, gracias a dios, son también pocos. Pero para el peregrino que pierde a un compañero de viaje, lo que le queda se le hace mas duro.

Galicia es dura, lluvia, subes y bajas constantemente, llevas toda una paliza de kilómetros encima. Pero ves la meta cerca. Andas por instinto pero movido por la fe de que ya queda menos. Cada paso es un logro y cada parada es una meditación. Por eso el camino en Galicia es distinto, está rodeado de bosques que parecen sacados de los cuentos de hadas. Y el peregrino aún estando mas cansado disfruta de cada metro como si fuera el último.
Como los árboles de Galicia, los ancianos ven pasar a las generaciones a su alrededor. Ven la vida de otra manera, y, a su manera, disfrutan de cada momento, tienen menos preocupaciones o mas, porque a veces, los achaques pasan factura.

"Todo pasa, nada permanece" decía Heráclito en la antigüedad, y como el camino, la vida llega un momento a su fin. Cuando el peregrino llega a Santiago se siente vacío pero a la vez lleno. Vacío porque ha terminado lo que inició y vacío de fuerzas. Pero a su vez, se encuentra lleno de toda una historia que ha vivido durante su camino. Lleno de experiencias, de dificultades, de personas que ha ido conociendo, de momentos de soledad... Como la misma vida.

¿adonde vamos?, ¿chi lo sa? podemos hacernos veinte mil conjeturas sobre nuestro futuro, podremos machacarnos con finales apocalípticos, podremos vivir pensando en el mañana, pero al final nuestro destino va escribiéndose cada día, y cada día es distinto. El ser humano, como el peregrino, acaba amoldándose a casi todo. Y es que somos bastante mas maleables de lo que nos creemos y en la mayoría de las ocasiones, ante las adversidades, nos crecemos en vez de achantarnos.

A los que no han hecho el camino, os lo recomiendo, seáis o no cristianos (existe un alto porcentaje de no cristianos que cada año lo hacen por diversas motivaciones) porque os daréis cuenta de que es una experiencia altamente enriquecedora.